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El CAID en red: un modelo para la eficiencia y el futuro

SANTO DOMINGO, R.D.- Toda organización, no importa su naturaleza, es la suma de sus experiencias. Desde la apertura en noviembre de 2013, el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID) ha ido acumulando saberes institucionales, profesionales y sociales que le han permitido solventar los déficits propios de todo proceso de evolución y crecimiento.

Transcurridos nueve años desde que abrió sus puertas, el CAID decidió echar una mirada sobre su modelo de atención para encontrar, abrevando en su historia, nuevas formas de mejorar los servicios a sus usuarios, niños y niñas de cero a doce años con trastornos del espectro autista, síndrome de Down y parálisis cerebral.

Una primera cuestión ha sido sintetizar lo médico y lo social en un esquema biopsicosocial que responda al cambiante perfil de la demanda y a la propia necesidad institucional de ampliar la cobertura, mejorar la eficiencia de la prestación y atender las condiciones discapacitantes en la medida específica que requiera cada caso.

El nuevo modelo de atención en red tiene metas concretas: una atención individualizada que tome en cuenta la edad, la severidad de la condición y las características del apoyo familiar y comunitario; triplicar los porcentajes de atención y reducir el tiempo de espera; optimizar la evaluación y diagnóstico mediante un referimiento adecuado; entrenar integralmente a la familia, y flexibilizar la carga laboral de los terapeutas y médicos mediante la incorporación de otros profesionales y la extensión del horario de atención.

Cumplir con este nuevo diseño implica adoptar simultáneamente medidas que lo apuntalen. Por ejemplo, el claro establecimiento del flujo de cada proceso: desde el que corresponde a las pruebas médicas hasta el propio de los programas de intervención familiar. Un cambio necesariamente paulatino, como paulatino es todo aquello que anteponga la excelencia del resultado al impacto puramente efectista.

¿Hacia dónde nos encaminamos?

La respuesta sería, grosso modo, que nos encaminamos a una profunda reestructuración del modelo que, como hemos dicho antes, no renuncia a la experiencia acumulada, y cuyos ejes principales son:

  • Fortalecer la oferta a distintos niveles de servicios educativos, lúdicos y terapéuticos a los niños y niñas con discapacidad.
  • Contar con recursos humanos suficientes para el entrenamiento a la familia.
  • Compenetrar al personal de la red CAID con el nuevo modelo y los criterios de clasificación grupal de los usuarios.
  • Educar a la población en general, y a la familia de los usuarios en particular, sobre los límites temporales de la atención terapéutica.

 

El CAID está dando pasos firmes en la dirección escogida. La voluntad integradora, el compromiso con la inclusión, la coordinación con los demás actores del sistema y el acercamiento a las organizaciones sociales que trabajan por los derechos de las personas con discapacidad, especialmente de niños y las niñas, complementan el esfuerzo organizativo de mejora de los servicios y auguran futuros y satisfactorios avances.

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