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OPINIÓN: Nayib Bukele, el despotismo burocrático

Por: Eddy Skinner, M. A.

En el despotismo burocrático predominan los intereses corporativos sobre los de los ciudadanos, lo cual conduce, a un déficit en la democracia y a la desafección política. Aquí se observa quiénes, y cómo se toman las decisiones en los asuntos de gobierno, y si se toman con referencia al respecto de los principios de un estado democrático y el estado de derecho.

Hay actualmente, en el Salvador una capacidad de decisión,que si bien la otorgó el pueblo en las urnas, ha desbordado las barreras impuestas para el control de las actuaciones en el Estado. Si ciertamente, se ha expresado la voluntad popular, no solo debe manifestarse, tanto en el Congreso como en las distintas instituciones la voluntad unilateral de un líder.

Aunque por años, en la sucesión del poder en El Salvador el FMLM y ARENA se intercambiaron en la sucesión del poder la conformación de las altas cortes y el Fiscal General, ahora, el actual Presidente, NayibBukele, con amplia mayoría, tiene como misión elegir y designar, con un Congreso ampliamente mayoritario, ya su favor, sus jueces y fiscales, para una justicia, que obedezca a sus pretensiones.

A menos de un año de su toma de posesión, a inicios del mes de febrero 2020, Bukele se expuso a una crisis política denigrante, enfrentando el Parlamento de El Salvadory generando una crisis constitucional. Irrumpió con un convoy de policías y militares en la Asamblea, después de enterarse de la negativa de los diputados de aquel entonces a aprobar un préstamo clave, en donde la oposición lo catalogó como un “autogolpe”.

Luego de una amplia crítica internacional por la destitución de magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justiciay del fiscal general por parte de la nueva Asamblea Legislativa de El Salvador, de amplia mayoría oficialista tomara la decisión, la intención ha sido evidente, y así reaccionó NayibBukete en un tuit:“Si la oposición gana en Nicaragua dejarían a la Corte y la fiscal Sandinista. Si la oposición logra ganar en Honduras, dejarían a la Corte y Fiscal de JOH (Juan Orlando Hernández). Si la oposición gana en Venezuela, dejarían a la Corte y Fiscal del Chavismo. Digo, por aquello del balance de fuerzas”. Sin embargo, se evidencia que el Presidente de El Salvador, NayibBukele, subestima y desvaloriza la independencia del poder judicialy el principio de que la justicia debe ser imparcial, no debe estar en manos de políticos ni de grupos, sin excepción. Que los políticos deben unir los pueblos, nunca dividir, porque sabremos que nuestros pueblos nos juzgarán por lo que construyamos, no por lo que destruyamos.

Estos precedentes en El Salvador y el gobierno de NayibBukele van en contra del principio de que la política es fundamental para alcanzar consensos básicos sobre qué es lo importante en cada caso, y si el Presidente Bukele estima que lo más conveniente es polarizar e incendiar los caldeados ánimos de la sociedad que gobierna es evidente que se encamina en busca de un control absoluto, no tan solo de los aparatos del poder, sino también, de la consciencia ciudadana y de los pocos alientos que le quedan a los salvadoreños.

Sin dudas, NayibBukele es responsable de la gran erosión que esta creando, y de la poca credibilidad de su acción política y del ejercicio del poder que hoy ejerce, ya que, emula y realiza las mismas prácticas de sus antecesores.

De todo esto surge una pregunta: ¿hay que confiarse de los políticos?, la respuesta es simple, si los que gobiernan lo ejercen con populismoseguirán aumentando la brecha que separa a los ciudadanos de la política. Tratar a los ciudadanos como menores de edad, usando la voluntad popular y el amplio poder delegado ejerciéndolo sin moderación, con poco juicio y con autoritarismo, pone en riesgo, no tan solo el sistema democrático, sino también, la estabilidad en nuestra región.

En conclusión, NayibBukele está haciendo lo mismo que sus antecesores, designando a sus jueces y sus fiscales. Debería buscar gente independiente, sin los atavismos con el pasado ni el presente. Esa debe ser la actitud de un demócrata, lo demás es la antítesis: populismo y totalitarismo, pero, sobre todo: despotismo burocrático.

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