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ARTÍCULO DE OPINIÓN: No es momento de aumentar salarios públicos

Por Rosario Espinal

Soy defensora de aumentos salariales para los trabajadores, sobre todo, en un país como la República Dominicana donde la mayoría gana menos de 15,000 pesos al mes.

Pero en este momento de crisis económica, en vez de subir salarios en algunos sectores de la administración pública, lo que se necesita es auxiliar a los trabajadores que han perdido sus empleos por la pandemia, o han visto sus ingresos mermados significativamente.

La República Dominicana no tiene una moneda fuerte como el dólar o el euro, por tanto, el valor del peso dominicano debe estar avalado por la existencia de divisas en el Banco Central.

La pandemia ha reducido los ingresos fiscales del Estado, y menos recaudaciones significa menor capacidad de pago de la deuda pública.

Cierto, ahora hay que endeudarse más para suplir la pérdida de ingresos por recaudaciones fiscales, pero hay que tener mucho cuidado en cómo se utilizan los recursos.

Aumentar salarios públicos significa compromisos fijos, en un momento en que no se sabe cuánto más deberá endeudarse el Gobierno para enfrentar la crisis. Tarde o temprano, lo tenedores de bonos pondrán presión y los impuestos aumentarán con o sin pacto fiscal.

En la situación de crisis económica actual, quienes mantienen su puesto de trabajo no son los más necesitados, aún su salario regular sea bajo. Y los empleados públicos están entre los mejor posicionados porque el Estado, a diferencia del empresariado, tiende a garantizar el empleo, aunque para pagar salarios tenga que endeudarse.

Como los empleados públicos se benefician de la estabilidad laboral (más fácil pierden el empleo por razones políticas que económicas), no debe ser prioridad en este momento subir sus salarios.

Además, si aumentan a un grupo, los demás pedirán lo mismo. Por ejemplo, el Gobierno anunció un aumento a los policías y militares, y ahora los empleados de la UASD piden lo mismo. Todos ellos cuentan con estabilidad laboral, por tanto, hay mucha gente más necesitada en este momento.

El equipo económico del gobierno debe enfocarse en subsidios a víctimas económicas de la pandemia. Esto incluye tanto a personas de escasos recursos como

de capas medias en sectores de pequeña y mediana empresa que han sufrido los embates de la pandemia por el tipo de servicios que ofrecen.

Si no se hace, en la medida que avance el año las precariedades económicas se irán sintiendo más, porque una cosa es estar desempleado temporalmente, y otra que el desempleo se prolongue. Una cosa es que los familiares en el exterior envíen más remesas temporalmente, y otra que esa carga se extienda.

Estamos en el mes de febrero, y más allá de mantener algunos de los programas de asistencia que se establecieron al inicio de la pandemia, hace ya casi un año, no hay claridad de hacia dónde va el Gobierno con las medidas de asistencia y recuperación económica.

La pandemia no terminará muy pronto y hay sectores vitales como el turismo que no se recuperarán por ahora. La vacuna genera esperanzas, pero el proceso de vacunación es incierto y tomará tiempo.

El Gobierno necesita identificar con precisión quiénes siguen siendo los trabajadores más afectados económicamente por la pandemia e ir en su auxilio si no lo han hecho, o mantener el subsidio a quienes ya lo reciben si siguen necesitándolo.

En época de estrechez económica y muchas necesidades, como sucede ahora, la planificación gubernamental es vital. La nómina pública es supernumeraria: se reduce y aumentan salarios, o se mantiene grande sin aumentar ahora los salarios. Los gastos públicos los paga el pueblo.

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