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ARTÍCULO DE OPINIÓN: Matrimonio infantil, una realidad social

Por Jorge Wilian Díaz Pérez

En los últimos días, hemos oído muchos pronunciamientos sobre el matrimonio infantil, en los cuales han incidido e intervenido organizaciones internacionales con presencia en nuestra nación, pero todo indica que entre las recientes medidas para frenar el matrimonio infantil y nuestra realidad psicosocial hay algunos detalles se han escapado en toda esta planificación a favor de nuestros adolescentes. 

La ley 1-21 en su artículo uno establece que “tiene por objeto prohibir que las personas menores de dieciocho años contraigan matrimonio, mediante la modificación y derogación de varias disposiciones del Código Civil de la ley 659, del 17 de julio de 1994, sobre actos del Estado Civil”. La nueva ley establece que “las personas menores de dieciocho años no podrán contraer matrimonio en ninguna circunstancia”. 

Viendo los factores que rodean a una muy alta parte de la población adolescente, que se casan entre ellos, y también con adultos mayores probamente como solución a una situación familiar, miremos estos datos. Seis de cada diez niñas se casan (o unen) con hombres cinco o más años mayores que ellas. Conforme con la ENHOGAR 2014, el 35% de las adolescentes, de 15 a 19 años, actualmente casadas o unidas, tienen parejas entre 5 y 9 años mayores que ellas. Asimismo, el 23% lo están con hombres 10 o más años mayores. 

Ojalá que el legislador haya pensado en una serie de factores, que intervienen en una realidad innegable que no la soluciona una ley para prohibir el matrimonio infantil, se llama realidad socioeconómica. Es el conjunto de todos los factores sociales y económicos de un país); analizados en un todo como causa y a la vez consecuencia uno del otro. Imagine usted a una familia con varias hijas y que físicamente se vean bien y de provecho, aunque sean menores de edad y que se les presente una viajero o extranjero retirado de su país en el nuestro con dinero. 

Al mirar una realidad como la que refiero en el párrafo anterior, reflexiono en la actitud de esos padres con hijas entre los 14-18 años que inician sus vida sexual y que en algunas ocasiones, se encuentran con personas que le duplicas y a veces le triplican la edad comienzan a llegar esas cosas que sus padres hace un tiempo anhelaban pero no habían podido obtener, lavadora, motor, muebles nuevos, televisión, entre otras, la chica con una pasola, ropa y zapatos nuevos, celulares, resorts y muchas cosas más. 

Quiero dejar claro que no soy pesimista, todo lo contrario pienso que ante todo hay que ser realista, sabiendo que para lograr lo que el legislador con esta ley contra el matrimonio infantil desea; se necesita de un mayor impacto en esa clase mas empobrecida, en donde un bono para salir de la pobreza es tener una hija o hijo que se case con alguien mucho mayor que el o ella y regularmente extranjero, claro sin dejar de lado los grupos que de manera oculta prostituyen a estos menores en muchas zonas de nuestros país y en otras naciones. 

Siendo que existen medios para medir en números, y proyectarlos estadísticamente sobre cada tema que se aborda, imagino que habrá algún plan que dará al traste con la disminución del matrimonio infantil, porque la solución de este tópico no esta en aumentar el castigo con la cárcel a los infractores, eso solo sería como un analgésico para un dolor que lo calma en el momento, pero si no se ataca la raíz del dolor volverá en cualquier momento, se necesita un enfoque distinto respecto a este tema. 

Se hace necesarios programas más agresivos, porque en nuestro país cada día hay mas ricos, pero mucha mas pobreza, deben llegar mas oportunidades a las comunidades y que estas no estén sujetan a la política o a un padrino o madrina en la misma, si se construyen empresas, universidades, zonas francas, se establecen programas de becas e intercambios con otras naciones, se incentiva la producción local y se motiva a los habitantes de sus comunidades a estar siempre en desarrollo, las cosas pudieran cambiar progresivamente. 

Esta iniciativa legal, esta correcta y muy bien intencionada, sin embargo, tenemos todos como sociedad, gobierno, iglesias, sector salud, la familia, los empresarios y demás actores de todo el aparato productivo nacional avocarnos a la reducción de los factores de riesgo a nivel socioeconómico que incitan al matrimonio infantil en nuestro país y muy específicamente en las comunidades mas empobrecidas. Dios nos ayude y nos continúe bendiciendo a todos.
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Jorge Wilian Díaz Pérez, M.A psicólogo clínico, es el actual encargado de intervenciones, del centro integral para la discapacidad CAID que dirige el despacho de la primera dama de san Juan, República Dominicana. Además, es pastor evangélico de la iglesia Asamblea de Dios “Cristo el camino de luz” en el mirador norte, detrás del campito, próximo a la unidad de atención primaria del sector.

Facebook: Jorge Wilian Díaz Pérez

Articulista de los periódicos: www.arcodelsur.net www.elvalleinformativo.info   www.elsurinforma.com y www.maguanainformativo.com www.informateahora.net y la revista arco.

Jorge Wilian Díaz Pérez, M.A, está ofreciendo sus servicios en su consultorio en el Centro Médico Evangelista, que son: violencia intrafamiliar, intervención en crisis, manejo de duelo, terapia sexual, manejo de conflictos, terapia familiar, asistencia pre- matrimonial y matrimonial, asistencia para adolescentes y algo más... lunes, miércoles y viernes a partir de las 4:00 de la tarde. Capotillo 105, Tel. 809-557:2029. Tel.: 829: 455-9285 (WhatsApp) 809-705-6353

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