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Cárcel de San Juan es un infierno en la tierra; hay cerca de mil internos en 450 metros

Por Manuel Espinosa Rosario
SAN JUAN DE LA MAGUANA, R.D.- La cárcel pública de esta provincia es un simple corral, un calabozo, 834 reclusos en solo 450 metros cuadrados, mantiene a los militares que la custodian en alerta roja las 24 horas, y no es para menos, porque esa bomba en cualquier momento explotara con saldo trágico.
Para poder soportar el sofocante calor producto de tantas personas juntas, la mayoría de ellos se ven obligados a permanecer semidesnudos, los de menores ingresos duermen a la intemperie en los pocos espacios que pueden encontrar pasadas las 9 de la noche.
Este redactor aprovecho un acto que se realizó en dicho recinto carcelario que funciona en la fortaleza general José María Cabral, sede de la tercera brigada del Ejército de la República Dominicana (ERD), con asiento en esta ciudad, para observar el espantoso panorama que viven poco menos de un millar de hombres, la mayoría presos preventivos.
Lo observado en esa cárcel hay que darle el calificativo de “infierno en la tierra”, 834 personas en solo 450 metros cuadrados, no tienen otra alternativa que hacer turno para hacer sus necesidades fisiológicas, bañarse con la poca agua que almacenan en pequeños embases llevados por familiares, es algo sencillamente deprimente, inhumano, en pleno siglo XXI.
Decenas de ellos cumplieron la mitad de la pena, han observado un buen comportamiento durante ese tiempo, en reiteradas ocasiones solicitan su libertad condicional, pero se quejan porque según explican algunos de ellos, la Procuraduría General de la República se niega.
Producto del hacinamiento y las deplorables condiciones del recinto carcelario del sistema tradicional, en ocasiones se han originado incidentes que no llegado a la vía de hecho, por la intervención de autoridades del Ministerio Publico, sacerdotes, monjas y diáconos que realizan labores de orientación en el interior de la misma.
Hace poco menos de una década se origino un mayúsculo motín en esa cárcel, muriendo ocho reclusos calcinados, cuando un grupo lo encerró en una celda, le roció gasolina y le prendió fuego, y más de una treintena resulto con serias quemaduras en distintas partes de sus cuerpos y heridos.
El obispo de la diócesis de esta provincia, monseñor José Dolores Grullón Estrella, ha advertido el peligro que representa el hecho de que tantas gentes 834 reclusos, tengan que compartir menos de 500 metros cuadrados, reclamando de paso la construcción urgente de un nuevo recinto carcelario.
También el procurador general de la Corte de Apelación del Departamento Judicial de esta provincia, Pedro Antonio Mateo Ibert, no desaprovecha eventos importantes que se celebren aquí, para reclamar la necesidad de una nueva cárcel, precisando que hay terrenos suficientes que son del Estado.
Tanto Grullón Estrella como Mateo Ibert, sugieren la construcción de la nueva cárcel, en la antigua hacienda ganadera Berkis Elizabeth, entonces propiedad de Quirino  Ernesto Paulino Castillo, la cual es de la Procuraduría General de la República, ubicada en el municipio de Pedro Corto, en el kilómetro 20, carretera San Juan-Las Matas de Farfan.
Fuente. El Nacional

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